Montar mi casa rural

Algunas ideas para comenzar un negocio de turismo rural


España

     El turismo rural se está consolidando en España, como demuestra la EOTR (Encuesta Oficial sobre Turismo Rural, ver sección 'información/estadísticas'). Según los datos existentes hasta julio de 2002, existían 6.265 alojamientos en todo el país que daban trabajo a unas 10.350 personas. Esto, respecto al año anterior, supone un incremento interanual del 15,87% en el número de alojamientos.

     No obstante, antes de abrir un negocio de turismo rural, cabe plantearse una serie de cuestiones. En primer lugar está la fuerte inversión en la rehabilitación (o/y adquisición) de la estancia. Y en segundo lugar, la alta estacionalidad, que provoca que la ocupación no sea constante, sino que se concentre, sobre todo, en periodos vacacionales cortos (Semana Santa, Navidad...) y puentes.

     Además hay que tener en cuenta que no cualquier vivienda rural servirá. Junto a los requisitos exigidos por la normativa propia de cada Comunidad Autónoma, a los que nos referiremos más adelante, están las condiciones del entorno donde se sitúa. La cercanía de parques naturales, estaciones invernales, zonas de costa y lugares de interés cultural, o la facilidad para la práctica de actividades de turismo activo complementarias a la estancia, pueden ayudar a conseguir una ocupación más constante durante el año y son decisivas para la rentabilidad del alojamiento.

     También será importante para mejorar dicha rentabilidad, ofrecer un alojamiento de calidad y realizar una adecuada promoción. Esta pasa por la adhesión a asociaciones y centrales de reservas de la zona que faciliten la difusión de las casas que agrupan (incluyendo la representación en ferias del sector), y la presencia en guías especializadas. No hay que olvidar el "boca a boca", importante en una buena promoción, y en el que influirá grandemente la apuesta por la calidad antes mencionada.

     La rentabilidad al año se sitúa, según varios expertos, entre un 8% y un 10% de la inversión, siendo posible recuperarla en unos 10 años. Alrededor de unas 90 pernoctaciones al año por cama podría considerarse un rendimiento bueno. Estas condiciones hacen que la opinión generalizada sea entender este negocio más como un complemento a otra actividad, como unos "ingresos extra", que como una actividad de dedicación exclusiva.

     Hay que mencionar también la importancia de integrar el proyecto en la comunidad que lo va a acoger. Según ciertos expertos, sería muy recomendable vincularlo a intereses propios de la localidad donde se instale y que la población local se vea beneficiada, pues de lo contrario generará un rechazo que no ayudará al negocio.

     Los trámites. Cada Comunidad Autónoma establece unos requisitos y exigencias. Estos van desde darse de alta como empresa turística en la Consejería de Turismo competente, a la presentación de avales y proyectos, pasando por el cumplimiento de las condiciones que se exijan al alojamiento y que son certificadas por un inspector. Para informarse, es recomendable acudir a la delegación provincial de la Consejería de Turismo de la Comunidad correspondiente (ver sección 'información/legislación' para direcciones en Internet), donde también nos informarán de las ayudas existentes. Entre los requisitos más comunes que se exijen a los alojamientos (si bien son muy heterogéneos y pueden variar bastante de una a otra Comunidad) están:

- Arquitectura tradicional y antigüedad mínima.
- Para alquiler completo, capacidad máxima de 12 a 15 plazas, y, en muchas comunidades, mínima de 4.
- Disponer de agua potable corriente y electricidad, así cómo de calefacción en todas las estancias.
- Superficie mínima de unos 12 m2 para habitaciones dobles y entre 6 y 9 para sencillas.
- Se fijan límites de camas supletorias según superficie y una altura mínima de techos (incluídas buhardillas).
- Al menos un cuarto de baño completo con agua caliente y fría por cada 4 ó 6 plazas.
- Ventilación directa al exterior en las habitaciones.
- Certificación de la adecuada eliminación de aguas residuales y recogida de basuras.
- Existencia de teléfono, extintor y botiquín.
- Mobiliario suficiente y en buen estado de uso y consevación y cocina completa.
- Se suele exigir servicio de desayuno y limpieza.
- Libro registro de entradas y salidas de huéspedes, y entrega de justificante de pago a los mismos.
- En determinadas comunidades se exige que el propietario esté empadronado en el municipio donde se encuentra el alojamiento.

     Tanto Comunidades, como Comarcas y Ayuntamientos ofrecen ayudas para financiar los proyectos de turismo rural, por ser estos una buena forma de revitalizar zonas de otro modo deprimidas, contribuir a recuperar el patrimonio histórico y favorecer la creación de servicios en esas áreas. Estas subvenciones proceden, en buena parte, de fondos comunitarios, como por ejemplo los programas PRODER y LEADER Plus, que facilitan entre el 20 y el 60% de la inversión. Para obtenerlas, y de cara a evitar la picaresca existente, se establecen estrictos requisitos que hacen que, en algunos casos, sean difíciles de conseguir. Junto a la abundante documentación a presentar, se puede exigir, por ejemplo, una antigüedad mínima en funcionamiento de 2 años para el pago de la subvención, o el compromiso de mantener la actividad durante un periodo de 5 a 10 años.

     Por último, no podemos dejar de mencionar uno de los grandes problemas del turismo rural en España, que es la falta de control sobre los alojamientos. Esto provoca la existencia de establecimientos ilegales que no reunen las condiciones exigibles y empeoran la imagen de este tipo de turismo. Es ésta una razón más para la adhesión a asociaciones especializadas en la zona y que, junto a la actividad de las Comunidades Autónomas (mediante placas distintivas y otras certificaciones), contribuyen a garantizar la calidad de los alojamientos.

Portugal

     El régimen unitario existente, define el turismo rural como 'el conjunto de actividades y servicios prestados mediante remuneración en zonas rurales, sgún diversas modalidades de hospedagem, de actividades y servicios complementarios de animación, constituyendo una oferta de produto turístico completo y diversificado en el espacio rural'.

     Asímismo se establece una tipología bien definida de los alojamientos, dividiéndose el 'turismo no espaço rural' en:

Turismo de habitación: Hospedage de naturaleza familiar prestado en casas antiguas particulares, utilizadas simultáneamente como residencia del propietario, y que por su valor arquitectónico, histórico o artístico, son representativos de una determinada época, normalmente solares y casas palaciegas.
Turismo rural: Hospedage de naturaleza familiar prestado en casas rústicas particulares, utilizadas simultáneamente como residencia del propietario, y que por su traza, materiales y características, se integran en la arquitectura típica regional.
Agroturismo: Hospedage en casas particulares integradas en explotaciones agrícolas, utilizadas simultáneamente como residencia del propietario, que permiten a los turistas conocer y participar en las actividades agrícolas.
Casas de campo: Hospedage en casas particulares y casas 'de abrigo' (de refugio), que por su traza, materiales de construcción y características, se integran en la arquitectura y ambiente rústico de la zona donde se sitúan.
Turismo de aldea: Hospedage en un conjunto compuesto por un mínimo de 5 casas, situado en aldeas históricas, centros rurales, o pueblos que mantienen el ambiente estético, paisajístico y urbano tradicional de la región. Las casas deben, por su traza y otras características estar integradas en la arquitectura típica del lugar donde se encuentren.
Hoteles rurales: Estabelecimentos hoteleros de natureza familiar situados en zonas rurales que son explotados directamente por sus dueños o familiares, que los utilizan simultáneamente como residencia propia.
Parques de campismo rural: Terrenos destinados permanente o temporalmente a instalación de acampadas, cuya área no sea superior a 5.000 m2 y se encuentren debidamente delimitados durante el periodo de funcionamiento.

     Todas las casas autorizadas tienen expuesta, junto a la entrada principal una placa metálica con las siglas TER (Turismo no Espaço Rural).

     Respecto a los trámites y ayudas para la instalación de este tipo de establecimientos, los organismos encargados son:

Reqisitos y autorizaciones:
     Dirección General de Turismo (http://www.dgturismo.pt).
Ayudas financieras:
     Instituto de financiación y apoyo al turismo (http://www.ifturismo.min-economia.pt).

Anexo. tipología de alojamientos en España

     Os ofrecemos aquí una breve descripción de la clasificación de los alojamientos en España por Comunidades Autónomas.

Andalucía:
     Casas rurales de alquiler por habitaciones (con un max. de 15 plazas), de alquiler completo y villas turísticas (con categoría de apartahotel).
Aragón:
     De alojamiento compartido con el propietario y no compartidas. Estas últimas se dividen a su vez en casas (edificio independiente) o apartamentos (conjunto independiente de habitaciones) de turismo rural.
Asturias:
     Llamadas casas de aldea, tienen que lucir un distintivo específico en la entrada y se dividen en 'de contratación individualizada de habitaciones' y 'de contratación completa'.
Baleares:
     De agroturismo (edificios anteriores a 1960 en explotaciones agrarias en activo), hoteles rurales (edificios anteriores a 1940 en suelo no urbanizable) y turismo de interior (edificios anteriores a 1940 en cascos antiguos con arquitectura típica).
Canarias:
     Casas rurales de alojamiento compartido, de alquiler completo y hoteles rurales (construcciones anteriores a 1950 con arquitectura tradicional).
Cantabria:
     Palacios y casonas (edificios reconocidos por el Gobierno de Cantabria), posadas (de arquitectura tradicional), casas de labranza (con explotaciones agropecuarias en activo) y viviendas rurales (construcciones típicas).
Castilla y León:
     Casa rural de alojamiento compartido con el propietario, de alquiler completo, posadas (con valor arquitectónico o cultural) y centros de turismo rural (CTR, que ofrecen servicios de ocio y tiempo libre, con hasta 60 plazas).
Castilla - La Mancha:
     Casas de alojamiento compartido, de alquiler completo y de labranza.
Cataluña:
     Las llamadas Casas de Payés deben ser edificios anteriores a 1950 y contar con la placa RCP. Se dividen en masías (granjas aisladas agrícolas, ganaderas o forestales. Alquila habitaciones), casas de pueblo (viviendas unifamiliares en núcleos de menos de 1.000 habitantes. Alquila habitaciones) y alojamientos rurales independientes (aislados o en núcleos de menos de 1.000 habitantes. Se alquilan completos).
Extremadura:
     Casas rurales de alojamiento compartido, de alojamiento no compartido (ambas en poblaciones de menos de 5.000 habitantes o en el campo), agroturismo, hoteles rurales (en poblaciones de menos de 10.000 habitantes) y apartamentos rurales (edificios nuevos o antiguos de arquitecturia tradicional, en el medio rural).
Galicia:
     Todos están señalizados con una placa y se dividen por grupos. Grupo A (pazos, castillos, monasterios, casas grandes y casas rectorales), grupo B (Casas de aldea, que son casas rústicas que se dividen en residencias y hospederías) y grupo C (Casas de labranza, que desarrolan actividades agropecuarias abiertas a los huéspedes).
La Rioja:
     No existe clasificación específica, pero tienen que mostrar en la fachada una placa distintiva. Deben ser de al menos 25 años de antigüedad y ofrecer desayuno.
Madrid:
     No existe clasificación específica.
Murcia:
     Llamados 'alojamientos turísticos especiales en zonas de interior', deben ser edificios de arquitectura popular, situados fuera del litoral. Cuentan con una placa distintiva en la entrada principal.
Navarra:
     Tienen que ser anteriores a 1920, en poblaciones de menos de 1.500 habitantes o fuera de cascos urbanos y señalizadas con la placa 'CR'. Se dividen en 'de alojamiento compartido' y 'de alquiler completo'.
Comunidad Valenciana:
     No deben estar en municipios limítrofes con el mar o en áreas metropolitanas, ni más de 3 alturas. Pueden ser 'de alojamientos compartido' con el propietario y 'de alojamiento no compartido'.
País Vasco:
     Casas de agroturismo (en explotaciones agrarias en activo), casas rurales (vacacionales y particulares), apartamentos rurales y hoteles rurales. Todos deben estar en el medio rural y en edificios con arquitectura tradicional.